John Cage fue el anfitrión en la inauguración del atracón de la Bienal.
El centro de arte La Recova abrió sus puertas y su espacio a través de "Paradojas del Bienestar",a un buen número de comensales. Con un andamio central, este espacio ofrece un lugar para el esparcimiento y el bienestar. Será aquí dondee se celebrarán desde un mercadillo del trueque hasta una revisión de algunas performance históricas. Este espacio que se presenta ahora como la cuarta fase de un proyecto que se ha desarrollado en los últimos meses en la Facultad de Bellas Artes, representa, sin duda alguna, la gran ausencia de la Bienal anterior. Ahora bien, habrá que hacer un balance cuando finalice esta buena, y necesaria, idea.
Pero las miradas de este día se centraron en el programa que Cerveró y el Grup Instrumental de València interpretaron, un programa que toma su título de la obra homónima de Frederic Mompou y que, a su vez, está basada en unos versos del Cántico espiritual de San Juan de la Cruz, "...la música callada / la soledad sonora..." y en él destacó el estreno de la pieza "Paráfrasis sobre Rothko Chapel" para grupo instrumental, de Joan Cerveró y la pieza "In a Landscape para pianos", de John Cage.
El concierto terminó con la ejecución de 4'33'' de John Cage. Cuatro minutos de no silencio donde, de fondo, se escuchó el murmurar de la gente, algún que otro móvil polifónico, y una tós persistente.
Un silencio bien cotizado.Un lujo.
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